Balance musical del año: rompiendo la zona de confort

Empecé el 2018 sólo con una mano operativa debido a una lesión que me obligó a replantearme la batería como zurdo y manco por unos meses…pero al mal tiempo: buena cara.

Nada más recuperarme, mi colega compositor y pianista Manuel Morales, me llamó para grabar batería y percusiones en el proyecto regalatumusica. Nadie se esperaba escucharme tocando un tema con aires latin, un hit de synthpop, una canción indie o una bossa nova. Reto superado.

 

 

Poco después colaboré por primera vez como percusionista en directo en el concierto presentación del nuevo disco de Megara ante un teatro Barceló completamente lleno. Después de tres años sin subirme a un escenario, hacerlo sin mi batería resultó cuanto menos curioso.

Y volví a las tablas fuera de lugar, esta vez con Teething “cantando” a duo el tremendo Doomsayer de Hatebreed junto a mi amigo Luis, hazaña que ha quedado registrada como bonus track en su nuevo EP That Night We Regret recién editado el 21 de diciembre.

Siguiendo con la percusión, a finales de año me incorporé al grupo de folk Aegri Somnia, donde me adentré en un estilo totalmente desconocido para mí, teniendo que aprender técnicas nuevas para tocar instrumentos como el pandero cuadrado, la pandereta o las cucharas. En diciembre toqué mi primer concierto con ellos, volviendo al escenario de nuevo sin batería, pero ya saboreando el alivio de no tener que transportar, montar y desmontar el instrumento…

 

 

Como guinda de último momento también contó conmigo Pedro Cristobal, mi instructor de buceo y músico de Speed Limit Cruiser, para grabar un tema de rockabilly en su proyecto recopilatorio de canciones temáticas sobre Madrid. Intrusismo justificado.

 

 

Sin embargo, ya como baterista en terrenos más comunes para mí de piruetas rítmicas y doble bombo, he estado todo el año componiendo y grabando junto a un gran músico un EP de metal extremo experimental que verá la luz muy pronto. Vuelven las carreteras con curvas.

Mientras tanto, mis alumnos han experimentado grandes mejoras rompiendo también su zona de confort al enfrentarse en cada clase a nuevos ritmos y técnicas que desafiaron su coordinación hasta salir victoriosos.

 

 

Así pues, se cierra un año lleno de desafíos musicales superados, con instrumentos y estilos novedosos que me han permitido evolucionar y abrir la veda a próximas aventuras sonoras en 2019. Seguimos trabajando en ello.

 

http://chusmaestro.com/wp-content/uploads/2018/12/2018-02-22-con-Jaret.jpg